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Evita la procrastinación con Procrastination Killer

Como sabrá todo aquel que tenga su espacio en la red en forma de blog, crear contenido no es pan comido, por decirlo en forma de verso facilón. Uno de los mayores enemigos de la creación de contenido es la procrastinación (en Microsiervos recogen algunas definiciones más ligeras pero igual de ciertas). Una simple búsqueda en Google nos revela al día de hoy más de 3 millones de resultados, y si nos ponemos a buscar entre ellos, sin duda encontraremos numerosas reflexiones, consejos y técnicas para evitar caer en ella.

Toda solución para dejar de procrastinar pasa por, simplemente, ponerse a la tarea que deseamos/debemos realizar. Sin embargo, en muchas ocasiones (y por muchas razones), el problema consiste no en comenzar, sino en continuar. Empezamos algo y lo dejamos a medias, distraídos por quien sabe qué. Reconozco que este es un problema en el que caigo frecuentemente, y tras probar varios métodos para superarlo, el que mejor me ha calzado ha sido el de (10+2)*5:

Para llevar a cabo este método, puedes emplear cualquier cronómetro que tengas a mano, pero te recomiendo un programa gratuito con el que me encontré en Lifehacker: Procrastination Killer.

Procrastination Killer es un cronómetro que está especialmente pensado para aplicar el método de (10+2)*5, empezando a contarte los 10 minutos en los que debes enfocarte en el trabajo y avisándote de cuando corresponden los 2 minutos de descanso. El programa es para Windows, no llega a los 200 KB. y no necesita instalación, pero requiere tener Microsoft .NET Framework 2.0 instalado.

Para más información sobre el método (10+2)*5, puedes consultar esta entrada en El Canasto, o ir a la fuente original en inglés en 43folders, mucho más extensa.

Lo he probado y si lo aplicas correctamente, funciona. Personalmente, lo uso en especial con tareas ingratas o en temporadas bajas de motivación, por decirlo de alguna manera. Lo suelo combinar con la lectura de feeds o con simplemente alejarme de la computadora y pasear un poco por la habitación. Sin embargo, no olvides que cualquier técnica sólo sirve si pones empeño en su aplicación, adaptándola a tus necesidades cuando haga falta.